
Tras la revisión del expediente, Alejandro Ordóñez llegó a conclusiones diametralmente opuestas las de su antecesor, Edgardo Maya, que hace nueve meses les había formulado pliego de cargos basado en la confesión de Yidis Medina, que llevó a su vez a la Corte Suprema a condenarla por cohecho.
Según el Procurador, ni el cambio de versión de Medina ni las propias investigaciones de la Procuraduría dan para creer que en el trámite de la reelección en el Congreso hubo desviación de poder ni presiones indebidas, como lo concluyó la Corte Suprema en el proceso de Yidis.
En esencia, Ordóñez no cree en la confesión de la ex congresista, que en sus primeras declaraciones ante la misma Procuraduría y ante el Consejo de Estado, en el 2004, había dicho que votó la reelección por disciplina de partido y porque logró asegurar partidas oficiales en beneficio del Magdalena Medio, su tierra.
“Al confrontar la situación expuesta, referida a la afirmación de la congresista consistente en que iba a votar en contra el proyecto de reelección, con las manifestaciones que públicamente expresó (…) se suscita una duda razonable sobre el verdadero móvil de la congresista para depositar el voto positivo y que no es posible establecer los motivos que realmente la impulsaron a adoptar la decisión, quedando por tanto descartado para el Despacho que la razón suficiente para ello hayan sido los presuntos ofrecimientos laborales”.
Como Yidis se negó en varias oportunidades a revalidar ante la Procuraduría la versión que dio en la Corte, el Ministerio Público consideró que el testimonio no era válido.
Tomado de El Tiempo (17/03/2009)
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