Lo que leeran a continuación es la fiel muestra de lo que padecemos diariamente no solo los colombianos, sino los habitantes de este planeta. Este mal que nos atormenta día a día esta diagnosticado como DESINFORMACION. Los medios y los periodistas que que día a día “supuestamente” nos enteran de lo que está sucediendo, se encuantran absolutamente parcializados tanto con sus intereses politicos, como económicos. Necesitamos de una prensa libre, sin ningún interes distinto al de INFORMAR; que cumpla con severidad códigos y reglamentos antes de emitir una noticia ó denunciar una situación. Este caso que les expongo podría llegar a ser algo simple; pero, en el fondo lo que quiero denunciar es el “manoseo” al que someten a la opinión pública los medios. ¿A quien creerle?…habrá que esperar a que Loazano denuncie a Hernández; luego que Hernández contrademande a Lozano; coloquemos una velita al Divino Niño, haber si es posible de que en unos Cuatro (4) años una corte especializada se pronuncie. Seguramente cuando lo anterior suceda ya a nadie le importará que pasó con los 240 Millones de pesos. Carlos Prieto

Un negocio casi perfecto (By. Salud Hernández Mora) El Tiempo (15/03/2009)
El señor Jaime Cedano, veterano burócrata del Partido Comunista Colombiano, logró que la alcaldía de Sevilla (España) le otorgara 81.378,80 euros (240 millones de pesos).
Se trata de una subvención para “El Fortalecimiento organizativo y productivo de 42 familias campesinas de la vereda Puerto Brasil, afectados por la violencia político y social”. No indican ni municipio ni departamento, sólo que lo gestionará su ONG, Red Vivir.
El astuto señor Cedano no imaginó que el diario español El Mundo se fijaría en esa partida presupuestaria, pequeña para lo que gastan los municipios y, menos aún, que iríamos hasta la vereda para averiguar qué había detrás.
Cómo lo tendría de bien planeado que el Instituto Agustín Codazzi demoró tres días en dar con el caserío, que resultó estar en Herveo (Tolima), en los límites con Caldas. Y ni siquiera se llama Puerto Brasil, sino Brasil, aunque casi todo el mundo lo conoce con la primera denominación que corresponde a un estadero, ya cerrado, junto a la carretera principal, a donde subían los lugareños para vender sus productos.
Porque a la vereda hay que ir a pie o en bestia. Tres horas tardamos en bajar a pie la cordillera por una trocha y casi el mismo tiempo en subirla a caballo.
Al arribar, nos dijeron que hace años no ven forasteros. La guerra ahuyentó a los pocos que llegaban al caserío en los tiempos en que cobijaba a 42 familias; entonces sentían que su hermoso valle era una extensión del paraíso. Más tarde, el miedo a los fusiles terminó por expulsar a casi todos los vecinos. Hoy, tan sólo permanecen 21 almas invadidas por la nostalgia y la soledad. No siguieron a los demás, porque son demasiado pobres para iniciar otra vida fuera.
“¿Conocen Red Vivir y al señor Jaime Cedano?”, pregunto a Evelio Ortiz, enlace de los habitantes de Brasil, donde nació, con la alcaldía de Herveo. El día anterior, el alcalde y el secretario de gobierno nos aseguraron que nadie les habló jamás del proyecto y que resulta imposible que una vereda reciba una subvención de ese tamaño sin que ellos se enteren. “No, no los conocemos. Los únicos que miran por nosotros, que vienen a visitarnos, es la alcaldía y el señor Orlando”, responde Ortiz, y señala al responsable de coordinar los programas municipales con las veredas.
“¿Nadie vino a hablarles de una subvención española?”, insisto, y le leo en qué consiste. No entiende el enunciado del proyecto, pone cara de estar oyendo mandarín, pero le queda grabada la cifra. “Esa plata se vería”, señala. “Nos vendría muy bien, pero lo único español que llegó hasta acá es usted”.
Hablamos en la única tienda que queda y que exhibe una oferta escuálida de productos. Doña Rubi Gálvez, su dueña, la abre para nosotros. Vive con su padre enfermo y su hijo, que estudia en otra vereda distante una hora. A ella también la asombran la cantidad y la existencia del supuesto programa del que nunca escuchó hablar. Si recibieran esos fondos, lo gastarían en carretera, en cultivos de maíz y fríjol, en mulas e incluso lo dividirían entre todos para irse de allá.
Durante varios lustros, el Eln y, sobre todo, las Farc, y por tres años los paramilitares, les robaron el bullicio, la paz, la familia. El año pasado, el Ejército diezmó el último frente que quedaba, el de ‘Karina’, que dominaba la zona. Pero el miedo a reductos subversivos, a las minas, a la soledad, así como el difícil acceso, mantienen aislado a Brasil.
Por eso, Cedano creyó que nadie se preocuparía por comprobar la veracidad de su proyecto y por eso sus amigos del Partido Comunista español, que son quienes reparten ese tipo de ayudas en la alcaldía de Sevilla, le hicieron el favor. ¿Qué pensaba hacer con la plata, quedársela?
oooooooooo
En el lugar equivocado (By. Carlos A. Lozano G.) El Tiempo (17/03/2009)
En la columna de Salud Hernández-Mora de este domingo 15 de abril, con el título de ‘Un negocio casi perfecto’, se arremete contra Jaime Cedano y la ONG Red Vivir, integrada por sobrevivientes del genocidio de la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano y que promueve proyectos productivos a favor de los desplazados de la violencia política.
Salud saca a relucir un proyecto financiado por el ayuntamiento de Sevilla (España), de cuyo buen manejo deben responder ante el país y el ayuntamiento sevillano tanto Jaime Cedano, en la actualidad en el exterior debido a las amenazas contra su vida en Colombia, y Red Vivir.
Estoy seguro de que sabrán hacerlo. Pero sí me llama la atención que en Sevilla (España), este mismo pretexto fue utilizado contra la administración de Izquierda Unida por el derechista Partido Popular, enredado en este momento en irregularidades dolosas en temas financieros con el Estado español. Es descabellado tratar de traer ese debate aquí, estrictamente político y de otra latitud.
No hago parte de Red Vivir y tampoco soy uno de sus beneficiarios, pero estoy seguro de que podrán explicar esta situación, al igual que Jaime Cedano, hasta el año pasado dirigente del Partido Comunista o “burócrata del partido” en el lenguaje agresivo de la columnista. Pero averigüé con Red Vivir, lo que no hizo Salud, como lo exige el rigor de una investigación periodística, respecto de este proyecto y me han dicho que esta ONG tiene dos proyectos en Puerto Brasil, corregimiento colombiano que sí existe, está ubicado en Viotá (Cundinamarca), municipio legendario y de tradicional presencia comunista, que benefician a decenas de desplazados.
Creo que Salud Hernández se fue al lugar equivocado, Brasil, en Herveo (Tolima), donde no hay proyectos de esta organización, y le quedó fácil a la periodista hacer malabarismos en su columna para establecer relación sospechosa entre el proyecto del “engaño” y la presencia en la zona del Eln y las Farc.
Lo mínimo ético de una investigación periodística es escuchar a los cuestionados en una denuncia pública. El daño causado a Red Vivir es irremediable y ello afectará a miles de damnificados, que se benefician de sus proyectos.
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