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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Conflicto (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Febrero - 3 - 2009

Estamos en medio de un juego de intereses que muy en el fondo, pocos podrían llegar a entender. Por un lado, los intereses de un grupo armado que cada vez más se desnuda y nos muestra su verdadera filosofía de narcotraficantes; por el otro, los intereses de un establecimiento que cada vez más se desnuda y nos muestra su verdadera filosofía de “el fin justifica los medios”. Creo que todos tenemos claro que un grupo armado surge como respuesta a políticas gubernamentales de manera justificada ó injustificada; y que el establecimiento de manera justificada ó injustificada debe combatir a los anteriores. ¿Dónde estamos nosotros?… En medio de Dos (2) monstruos. Uno que convirtió su “Lucha armada” en un negocio de Drogas; y el otro que convirtió su “Seguridad Democrática” en un constante desbordamiento de fuerza y abuso de autoridad.

Creo que aún falta muchísima tela por cortar en este conflicto. Conflicto que el día que termine; de lo que si podemos estar seguros es que surgirá una nación diferente, un país donde habrá desarrollo y un mejor futuro para nuestros hijos.

Por lo pronto, y como “actores pasivos” en este conflicto, los invito  trabajar honestamente. A aquellos que tenemos la posibilidad de generar empleo, sigamos adelante y día a día entreguemos más soluciones de trabajo. Incentivemos a nuestros hijos a que estudien, practiquen deportes, exijámosles disciplina y esfuerzo. Este conflicto no es, ni será eterno; y lo que necesitamos es que el día que termine, los hombres y mujeres que dirijan este país, sean hombres y mujeres de bien.

Mauricio Vargas y Claudia López, nos entregan estas dos posiciones; dos puntos de vista de este conflicto armado que nos tiene agobiados y exasperados a todos los colombianos.

Carlos Prieto

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¡Ahora resulta que les salimos a deber! (By. Mauricio Vargas)

mauricio-vargas

Bienvenidas las liberaciones por parte de las Farc, de compatriotas cuyas vidas y las de sus familias han quedado dramáticamente golpeadas por siete y más años en la selva, en los campos de concentración de ‘Alfonso Cano’ y del ‘Mono Jojoy’. Los interminables días de cautiverio en condiciones infrahumanas habrán dejado en ellos heridas que sólo se cerrarán -y de modo parcial- con el tiempo, con el apoyo de todos los colombianos y, en especial, con el cuidado de sus familiares y amigos cercanos. Ojalá la vida les alcance para sanar el daño que los criminales de las Farc les causaron.

La ingenuidad de algunos idiotas útiles de los terroristas los ha llevado a declarar que estas liberaciones abren las puertas a una nueva etapa de paz. Lástima tener que hacer el papel de aguafiestas, pero dudo mucho de que así sea. Las Farc no están llevando a cabo estas liberaciones porque hayan resuelto dejar atrás el secuestro ni sentarse a negociar en serio con el Gobierno su desmovilización y su desarme. Si alguna duda cabe, ahí están los cadáveres de Diana Margarita Mora, de 50 años, funcionaria media de una multinacional española, y de Carlos Romero, de 30, celador y habitante de un humilde barrio del sur de la ciudad. Murieron por cuenta de la bomba que los hombres de ‘Cano’ y de ‘Jojoy’ hicieron estallar el martes en la noche en el local de Blockbuster, en la calle 82 de Bogotá, porque los dueños de ese negocio bajo extorsión de las Farc se habían negado a pagarles.

Este grupo de hampones accedió a liberar a un pequeño número de cautivos -quedan cientos en la selva- por una combinación de razones políticas, militares y económicas. Las primeras tienen que ver con la necesidad de recuperar audiencia internacional, después de los golpes recibidos en el 2008. Las segundas, con la presión de la Fuerza Pública. Y las terceras, con el testimonio de numerosos desertores de que a las Farc les cuesta mucho dinero mantener a tantos plagiados.

Por eso, resulta inaceptable que algunos pretendan ahora que hay que hacerles gestos a las Farc en agradecimiento por las liberaciones. ¿Qué hay para agradecerles? ¿Que hayan vuelto añicos la vida de miles de colombianos y de sus familias y que, por motivos que nada tienen que ver con razones humanitarias, hayan resuelto dejar en libertad a unos pocos después de una década de oprobioso cautiverio? Me parece válido agradecerle a Piedad Córdoba sus gestiones. Si ella cree que algo les debe a las Farc por lo sucedido, que sea ella la agradecida con los secuestradores y asesinos.

En eso, como en muchas otras cosas, las Farc se parecen a los paramilitares. Salvatore Mancuso, ‘Jorge 40′ y los demás criminales de las Auc se la pasan diciendo en sus entrevistas y en sus alegatos judiciales que Colombia les debe el que ellos hayan contenido a la guerrilla. Es una de las muchas falacias que tantos cándidos se tragan. No hay que equivocarse.Las Auc no nacieron para salvar al país de los guerrilleros. Surgieron para que los narcotraficantes que las fundaron pudieran controlar los cultivos, laboratorios y rutas para la cocaína, que la guerrilla les disputaba. La suerte de Colombia les importaba un carajo. Por eso ensangrentaron los campos, corrompieron a sectores políticos y militares, y muy pocas veces se enfrentaron cara a cara con la guerrilla.

De modo que ni a ellos ni a las Farc les debemos absolutamente nada. Al contrario, la deuda que ellos tienen por el gigantesco mal que le han hecho a Colombia no tienen cómo pagarla. Ni en esta vida ni -si la hay- en la otra. Nadie debe llamarse a engaño. Los mismos ‘Cano’ y ‘Jojoy’ que algunos quieren que ahora veamos como “humanitarios”, son los que mataron en Blockbuster, los que siguen masacrando campesinos, reclutando niños y traficando cocaína.

mvargaslina@hotmail.com

Mauricio Vargas

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Incapacidad humanitaria (By. Claudia López)

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Lo humanitario en la guerra no es un acto de generosidad personal, ni de desprendimiento, ni de repentino arrepentimiento; es un acto en el que prevalece el objetivo de la humanidad sobre los objetivos y medios de la guerra. En la reciente liberación de secuestrados, el acto humanitario de las Farc era liberar unilateralmente con vida a los secuestrados y el del Gobierno, suspender las operaciones militares para garantizar la liberación. Los Colombianos por la Paz que participaron y la Cruz Roja Internacional eran facilitadores y garantes del acto. La Cruz Roja cumplió su papel y algunos de los Colombianos por la Paz también, pero ni el presidente Uribe ni el periodista Jorge Enrique Botero fueron capaces de actuar humanitariamente. Ambos antepusieron sus intereses, políticos y periodísticos, sobre el acto humanitario. Su actuación irresponsable estuvo a punto de sabotear la liberación de los cuatro miembros de la Fuerza Pública, de Alan Jara y de Sigifredo López.

El presidente Uribe autorizó el sobrevuelo de aviones militares sobre el área de la liberación, lo cual violó los acuerdos y garantías para la liberación. Antepuso el objetivo militar de obtener información e inteligencia que dé ventajas en la guerra contra las Farc al objetivo humanitario de garantizar la liberación de los secuestrados. Algunos dirán que no importa, que al fin y al cabo los secuestrados salieron vivos. Sí, estos cuatro secuestrados salieron vivos, pero no sabemos si los demás tendrán la misma suerte. Poner la vida de los secuestrados en una ruleta, cuando se habían comprometido a garantizarla, es un acto vil e inhumano y un engaño político que deteriora la credibilidad del presidente Uribe y, por su conducto, la del Estado colombiano, para cumplir compromisos humanitarios o de paz.

El periodista Jorge Enrique Botero comunicó a un miembro de las Farc en directo desde el lugar de la liberación, en exclusiva para el canal Telesur, para que denunciara los sobrevuelos militares.

Según afirmó, creyó que con eso “podría salvar la operación” y “resarcir el horrible daño que le hicieron al canal al usar sus emblemas sin su autorización en la Operación Jaque”. ¿Pensó en los secuestrados? ¿En la encrucijada en que ponía a la senadora Piedad Córdoba y a los demás Colombianos por la Paz? Sabía perfectamente que esa transmisión violaba los acuerdos para la liberación. Un mínimo de criterio le habría indicado que primero está garantizar la liberación que resarcir a Telesur. La denuncia, válida y cierta, pudo hacerla una vez finalizada por completo la operación de liberación de los seis secuestrados y cuando hubiera terminado su gestión de garante y retomado la de periodista.

El presidente Uribe puede vetar o cambiar garantes, pero debe, en todo caso, garantizar que no volverá a violar los acuerdos para la liberación y cumplir con la suspensión total de operaciones militares. No puede volver a engañar a la opinión pública y a los familiares, y poner en mayor riesgo a los secuestrados, al gobierno de Brasil y a la Cruz Roja.

Si todo sale bien, con esta liberación se llega al fin del secuestro de políticos. Para su libertad sólo funcionó la fuga, el rescate o la liberación unilateral, nunca se llegó al acuerdo humanitario.

Quedan los miembros de la Fuerza Pública, sobre quienes las Farc insistirán en un canje de prisioneros de guerra por guerrilleros presos. Los secuestrados extorsivos, que son la mayoría, no tienen esperanza distinta a que las Farc pongan fin a la práctica del secuestro. Presionar ese fin debe ser, por ahora, nuestro principal objetivo frente a las Farc.

Paradójicamente, en esta ocasión cumplieron las Farc y fallaron el Gobierno Nacional y algunos garantes. Esto no oculta que las Farc son las responsables de este drama por usar el secuestro como instrumento de guerra. Que las Farc cometan crímenes atroces degrada la guerra, pero que civiles y demócratas no puedan cumplir un acto humanitario la degrada aún más. 

Claudia López

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Artículos tomados de El Tiempo 02 y 03 de Febrero de 2009

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