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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

La alcaldía de las percepciones (By. Mauricio Pombo)

Posted by Carlos Prieto On noviembre - 11 - 2008
Mauricio Pombo

Mauricio Pombo

 

 Berraco (con b larga) y huevón (la v pronunciada como b) son dos términos de uso cotidiano en Colombia y su significado varía sutil o drásticamente según el contexto y no son necesariamente antónimos ni excluyentes. Un berraco en algo puede ser un huevón en otras circunstancias y viceversa.

El Presidente, los congresistas (los que están presos y los que todavía no), los fiscales (ídem), ex militares (y algunos que no han sido aún dados de baja), jueces y empresarios nos han acostumbrado -gracias a las interceptaciones telefónicas- a un nivel de diálogo entre amigos que no baja de marica y h. p. Me temo que es el único lenguaje que comprenden y por ello resulta ridículo pedirle altura al debate. Si queremos que nos entiendan, carece de sentido andar buscando aliteraciones y metáforas en el estilo o conceptos, razones y juicios en el contenido.

Por ello -limitándome a los términos arriba señalados y considerando que, comparativamente, ya no resultan irrespetuosos- quiero referirme a las últimas alcaldías de Bogotá. Peñalosa y Mockus fueron unos berracos alcaldes que transformaron la ciudad en muchos aspectos (cultura e infraestructura, entre otros), pero como políticos resultaron unos huevones, pues no lograron hacer calar su mensaje cuando intentaron llegar al Congreso. En cuanto a Lucho Garzón y al actual Samuel Moreno Rojas, pienso que, si bien son unos berracos políticos -sobre lo que no hay duda, si tenemos en cuenta su capacidad para conseguir votos-, el primero fue un regular alcalde y el último un pésimo burgomaestre que nos cree huevones. “¡Qué horror!”, como diría una señora bogotana, o “¡Qué piedra!”, como diría cualquier ciudadano de a pie. Estos dos periodos de alcaldes amarillos han representado un retroceso inimaginable, incluso en lo que respecta a su bandera principal: lo social.

Ahora bien, los ha habido peores, como el alcalde conservador de la troncal de la Caracas y el puente de la 92. Este último y el actual alcalde tienen mucho en común: frívolos y vanidosos hasta la saciedad e incompetentes a un nivel mayor. Delfines los dos, y probablemente con la elegancia, pero sin la inteligencia o la destreza del mamífero acuático.

Gerenciar, ejecutar, transformar, invertir, ahorrar y no politiquear: seis verbos a los que nos tenían acostumbrados las administraciones de Jaime Castro, Enrique Peñalosa y Antanas Mockus se fueron al traste. Logros como el espacio público, la cultura ciudadana y la seguridad; avances en el transporte público y en la educación por concesión también se están ahogando. Claro está, como lo dice el Alcalde, que todo es un problema de percepción y cometemos una injusticia al percibir erróneamente la realidad.

Mauricio Pombo (El Tiempo Nov. 11 / 2008)

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