Con la aparición de los computadores y el software, las empresas se dedicaron a sistematizar sus procesos de negocio. Esa etapa transaccional, es decir, del procesamiento sistematizado de todas las transacciones, externas o internas, ya ha sido superada con aplicaciones desarrolladas internamente o adquiridas a terceros.
Esa fase dejó en las compañías una buena eficiencia, basada en un procesamiento transaccional mucho más rápido, lo llevó a una gran facilidad para lanzar al mercado nuevos servicios o productos y ofrecer un mejor servicio a sus clientes.
No se debe olvidar que se generó un volumen inmenso de datos, producto de esas transacciones realizadas diariamente por muchos años. Esto ha hecho que se empiece a usar en forma inteligente esas bodegas de datos. Una forma de usar el pasado digital de una empresa es para controlar y hacerle seguimiento a lo que está ocurriendo diariamente. Con esto se pueden tomar las decisiones apropiadas y los correctivos necesarios para lo que está fallando y mejorar aun más lo que está bien.
La otra es la de transformar los datos en información y usar herramientas para convertirlos en inteligencia estratégica de negocios. Teradata, empresa norteamericana líder en este campo, se dedica a desarrollar sofisticadas herramientas para administrar bodegas de datos -data warehouses- y para hacer inteligencia de negocios -business intelligence-. Con software como este se puede analizar datos históricos de muchos años atrás y, obvio, los que se generan todos los días, para descubrir comportamientos de clientes, productos y mercados y tomar decisiones fundamentales para satisfacer cada vez más a los clientes, sea con servicios o productos, y sacar así una ventaja competitiva sobre sus rivales.
Hay empresas que generan millones de millones de bytes (terabytes) de datos mensualmente o, en algunos casos, en menor tiempo. Esto obliga a que estas herramientas no solo ofrezcan las funcionalidades necesarias para predecir comportamientos y tendencias, sino que también sean eficientes en el procesamiento y almacenamiento para que las empresas no tengan que hacer inversiones con frecuencia. También es importante que permitan la recolección y análisis de datos generados por cualquier interacción, sea una página web, un quiosco en la calle o desde cualquier aparato o función utilizados por el cliente para hacer alguna transacción.
Se viene la fase en que las empresas deben empezar a analizar sus bodegas de datos para poder competir con eficiencia y entender que cualquier información suministrada por un cliente tiene mucho valor a la hora de mirar el futuro.
