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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Esa Ïngrid de Facebook (Por Cristina Castro)

Posted by pocho On Octubre - 20 - 2008

 

Desde hace dos semanas soy amiga de Íngrid Betancourt. También Melissa, que le agradeció el haber entrado a ese “club selecto” de 2.869 personas, y Alejandra, que incluso la llama “suegra”. Esa Íngrid, amiga mía en Facebook, no tiene programa favorito porque no ve hace seis años televisión, es política internacional y mamá de profesión y quiere leer cualquier cosa que no le recuerde la selva. Esa Íngrid se unió ella misma a los grupos de esta red social que pedían en Internet que se le otorgara el Nobel de la Paz. Esa Íngrid de Facebook no debe ser la verdadera Íngrid Betancourt.

Una vasta polémica se desató por la masiva campaña en Internet que nos inundó de mensajes a todos los “amigos” de Íngrid, no sólo sobre su elección para dicho premio sino también sobre dónde podíamos encontrarla una vez lo recibiera. Irónico que en un país como el nuestro, con el mayor número de usuarios de Iberoamérica en esta red (2,7 millones de personas), no midamos aún la magnitud de tener un fan, seguramente con buenas intenciones, haciéndose pasar por Íngrid y dándole premios. No lo hemos hecho tampoco frente a las 25 Shakiras, cuatro Álvaros Uribe Vélez y hasta cinco Tirofijos aún vivos en Internet.

Mientras muchos apenas nos reímos cuando encontramos las fotos de amigos borrachos, en muchas partes del mundo el tema vive la más acalorada discusión sobre hasta qué punto la suplantación de personas en Internet es un delito. Y hasta dónde las redes sociales pueden exponer la intimidad de sus usuarios y atentar contra su dignidad.

Nunca supimos qué pasó, por ejemplo, con las investigaciones sobre la página de Internet que recogía miles de insultos en contra de la presentadora de televisión Laura Acuña. El tema no fue más allá de cuando la joven lloró al aire pidiendo que parara esa persecución virtual. Nunca sabremos tampoco quién es la Daniela Franco de Facebook, que “nunca fue a estudiar por estar en grabaciones” y que incluso responde a quienes le viven dejando todo tipo de ultrajes. Para nosotros, apenas es un chiste.

Estados Unidos sigue conmocionado, incluso dos años después, por el suicidio de Megan Meier. La niña de 14 años se quitó la vida luego de que Josh Evans, su novio de 16 años en Myspace, le dijera que no quería estar más con ella porque era una “gorda” que le “hacía malas cosas a sus amigas”. Tiempo después de su muerte, el FBI descubrió que Josh Evans era realmente la mamá de una amiga de Megan. Hoy, la familia de la niña lleva una cruzada para decir que el acoso en Internet, a través de redes como Facebook y Myspace, es más real que virtual.

El mundo pareciera vivir una inquisición virtual sin límite alguno. Apenas hace unos meses, por primera vez el alto Tribunal de Londres condenó a un hombre a indemnizar con 17 mil libras a un empresario por la suplantación de su identidad en Facebook: el perfil anunciaba por Internet su falsa homosexualidad. Pero el caso de Megan sigue en los tribunales porque no hay base legal para esta suplantación. Personajes como el director de cine Kevin Smith han pedido que los abogados de series de televisión de E.U. se unan para hacer posible una condena que a la luz de las normas no existe.

Es hora de que nos tomemos en serio las redes sociales de Internet. Finlandia se lamenta todavía el no haber hecho caso a los videos de un joven de 18 años que en YouTube anunciaba una matanza en la escuela. Ocho jóvenes perdieron la vida en ese episodio.

Ante la evidente desprotección jurídica en Internet, nos toca a nosotros no sólo ser más cuidadosos sino empezar a rechazar también ese falso millón de “amigos”. Exijamos que Daniela Franco no viva por fuera de Padres e hijos.

cristinacastro86@gmail.com

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